Crónica a Robert Pazos


UN CACHACO EN BARRANQUILLA
“La ciudad que me ha dado dos oportunidades”
Por: Malorie Jane Núñez Terán
Mientras él me miraba, sus ojos lo delataban. Lo que había detrás de Robert Pazos no era sencillo, solo se necesitó un par de horas, una cafetería y dos sillas. Así iniciamos:
Es oriundo de Barrancabermeja, la capital petrolera de Colombia, la que celebra el Festival Vallenato, Festival del Porro Sabanero, Festival del Bollo y las Fiestas del Petróleo. En donde juegan softbol y  béisbol. Tienen picós, hacen sancochos y  vivieron el accionar de la guerrilla en sus calles. En esta multi-cultura creció Roberto Carlos Pazos Campuzano, en los brazos de sus abuelos.
Es la mezcla de palenquero, bolivarense y santandereano, al igual que Barrancabermeja; al descubrir el petróleo en sus tierras muchos costeños rumoraban que los cachacos en Barrancabermeja tenían plata, fue así como muchos de Bolívar, Barranquilla y de toda la costa empezaron a trasladarse a esta ciudad, en búsqueda de oportunidades y trabajo.
Su generación vivió una transición en todos los ámbitos: vio el cambio de blanco y negro a color en la televisión. Pasó de escuchar a Pedro Laza y sus Pelayeros, La Sonora Matancera, salsa, vallenato y la música folclórica a la música anglosajona: Michael Jackson, Madonna, Cyndi Lauper, The Police, Queen. Una canción que marcó su vida fue la de un álbum que su tío-papá compró, llamado Tremendo Rumbón. Era el variado de fin de año, un crossover con todos los tipos de música: Los 14 cañonazos, salsa, vallenato y lo nuevo, la música disco, la sensación a finales de los 70 y comienzo de los 80, en donde aparece Funkytown, de la banda Lipps Inc.
Su carrera: música y radio
Su gusto por la radio empezó escuchando a Hernán Orjuela Buenaventura en La Súper Estación, 88.9, la emisora juvenil de Bogotá, con su programa Hoy es Viernes. En 1985 aparece la primera emisora F.M. en Barrancabermeja: Yariguíes Stereo, su nombre es gracias a la tribu de indígenas que vivían en esa zona. Llegó esta emisora con mucha música en la que predominaba el pop. Willie Santamaría fue uno de sus primeros locutores y fue con él con quien tuvo su primera experiencia jamás olvidada con la radio. Fue un concurso que el mismo Roberto Pazos propuso, ya que tenían buena amistad, Robert era su oyente número uno y llamaba todos los días a reportar sintonía. El concurso consistía en llamar a la emisora y presentar una canción:
-Qué tal, amigos de Cabina y Emociones, soy Roberto Carlos Pazos Campuzano y aquí está Tommy Page con los coros de New kids on the block y esto es I'll be loving you, es la numero 5 de las 15 más importantes de Cabina y Emociones.
Cuando colgó no supo más del concurso, ni del premio, que era un long play. Su abuelo le prohibió escuchar la radio, ya que en el colegio era un pésimo estudiante, al que solo le iba bien en el inglés, y esto por su afición a la música pop. En su barrio todos sabían que había ganado el concurso, menos él. Cuando se enteró de inmediato fue a reclamarlo en las cabinas de Yariguíes Estéreo y se encuentra con el que más adelante iba a ser una de las personas más importantes en su vida, Carlos Julio Bayona.
-¿A la orden? –preguntó Carlos-.
-Vengo a reclamar un premio que me gané –contestó Robert-.
-¿Su nombre completo?
-Roberto Carlos Pazos Campuzano.
-Adelante, en el tercer piso está Willie Santamaría.
Cuando entró, Willie estaba al aire y de espaldas, hizo un movimiento.
-Bueno, señoras y señores, les voy a presentar a la nueva voz de la radio en Barrancabermeja: Roberto Carlos Pazos.
-Hola, qué tal, gente de Barranca. Mucho gusto, mi nombre es: Roberto Carlos Pazos.
-¿Cómo sería una canción de Roberto Carlos presentada aquí en Yariguíes Stereo?
-Amigos de Cabina y Emociones, vamos a presentarles esta canción de Poison, Every rose has its thorn, Cada rosa tiene su espina, este es Yariguíes Estéreo, más música para más gente.
Esto cambió su vida. Willie le ofreció que se quedara trabajando con él cuando solo tenía 15 años. Su familia estaba convertida en un caos y su comportamiento en el colegio era pésimo. Su único refugio en esos momentos era la radio.
Tiempo después decidió viajar a Bogotá a estudiar XXXXXXX. Al graduarse llegó un 1 de septiembre de 1997 a hacer parte del equipo de locutores de RCN. A sus 22 años la vida le sonreía y comenzaban a hablar de él.
-En la radio tú tienes que ser el mejor en todo, ahí es cuando tienes más oportunidades.
“De Roberto a Robert”
Aparece Barranquilla en su vida: es contratado por Radio UNO en la costa para ser DJ (disc jockey) de vallenatos.
-Con todo lo roquero que yo soy, mi ídolo es Diomedes Díaz.
Parecen anormales sus gustos, “son extraños”, dice Yoceth Márquez, su amigo, tocándole el hombro derecho. Sin embargo, lo miras y te das cuenta que es diferente, que la personalidad que identifica a los locutores no se parece a la suya, que la fama y el amor están en un segundo y hasta tercer plano de su vida, que lo que le importa es solo él, cómo se sienta y cómo esté.
Jamás olvidará la satisfacción que le causó el puente Pumarejo por primera vez, cuando se enamoró de Barranquilla, la ciudad que le abrió las puertas y le brindó una y dos oportunidades, fue así como llegó a convertirse en más costeño que cachaco; y más juniorista que barranqueño.
En su jornada del nuevo trabajo Víctor Ariza (Director de La Mega) lo observaba presentando vallenatos y le gustó tanto que le ofreció estar en La Mega. ¿Pensaría tal vez Víctor que Roberto estaba en el lugar equivocado? ¿O que de pronto podía dar más?
-Comenzamos con cambiarte el nombre, ahora no eres Roberto Pazos, sino Robert Pazos -le dijo Víctor-.
No es nada extraño para él, ya ha estado ahí antes, ya conocía el manejo de su voz en este estilo de emisora, rock, reguetón, y electrónicas, ya lo aprendió en su escuela, Yariguíes Estéreo.
Trabajando con Víctor recibe una llamada, “la que todo locutor espera”, como él lo dice: le ofrecían trabajar en Organización Radial Olímpica. Aceptó inmediatamente, sin esperar una segunda llamada, sin pedir tiempo para pensarlo, sin consultarlo a nadie “Cómo lo iba a rechazar, mejor sueldo, mejor empresa”.
Inicia el periodo de prueba: una grabación con diferentes estilos de locución, para las múltiples emisoras de la organización. Todo marchó bien, ya estaba adentro, ahora debían ubicarlo en una emisora, lo que no fue fácil para sus jefes, ya que su diversidad de talento es amplia y funciona en cualquier género musical.
Para Rafael Paéz, coordinador y gerente de ORO (Organización Radial Olímpica), su voz le sonaba a Radio tiempo, o a Olímpica, o a La Reina. Lo ubicaron en Radio tiempo, en donde solo duró una semana, y no fue porque lo despidieron sino porque lo ascendieron:
-Él me miraba, yo estaba trabajando, apenas cogiéndole el ritmo al sistema de Radio Tiempo y de repente vi que él me observaba fuera de la cabina.
-¿Qué sentiste? –le pregunto.
-Me asusté, pensé que lo estaba haciendo mal.
Tres semanas después su teléfono sonó, eran las 8 de la mañana, era su jefe máximo: Rafael Páez, ofreciéndole la dirección de Olímpica Cúcuta. “Tómese su tiempo; piénselo”, le dijo Páez.
Solo tenía 25 años cuando aceptó la propuesta de su jefe, era la oferta de su vida. Todo lo que un locutor soñaba.
Estando ya en Cúcuta su experiencia no fue la mejor. Lo notas en su rostro cuando habla de este capítulo de su vida, en donde la soberbia, el desorden, la autosuficiencia y el desamor primaban en él. Fue así como tuvo un desenlace fatal en esta ciudad: deambuló por sus calles, se drogó.
-Andaba como un loco más, para mí nada era suficiente, estaba mal internamente, todos me veían reír, locutar, dirigir, pero lo que no veían era que Robert Pazos por dentro estaba muriéndose en vida.
A pesar de que él no quería su existencia ya, la vida le demostraba una y otra vez que debía vivir, que todavía estaba joven, que podía comenzar nuevamente, que aunque tenía todas las puertas cerradas, el universo las abriría para su beneficio.
Resignado a no seguir en la profesión de locutor ya recuperado del bajo golpe que le dio la vida y que él mismo buscó, se rehabilita en su ciudad natal: Barrancabermeja y cuenta con el apoyo de su familia.
Una segunda oportunidad
Luego de mucho tiempo y de reflexiones, concluyó que todo lo que actualmente es, se lo debe a Dios porque fue Él quien permitió que existiera aún Robert Pazos, y que lo llamaran de Yariguíes Estéreo nuevamente, quienes estaban enterados de la situación de Robert y querían ayudarlo.
No quedando más alternativas para comenzar de nuevo, Robert aceptó. Convirtiéndose esto en un nuevo episodio de su vida, y en su pensamiento, una locura, pasar a ser locutor de las grandes cadenas radiales en Barranquilla, luego Director en la ciudad de Cúcuta, y ahora, ¿volver a lo mismo? ¿Al inicio de todo? ¿Yariguíes Estéreo? Sí, así sucedió.
Ya rehabilitado, llegó nuevamente a Barranquilla con mucha incertidumbre, buscando trabajo. Pero ya la locución no era vista por él con los mismos ojos. Tenía otra forma de pensar. Sin embargo, recibía llamadas para hacer lo que mejor sabe hacer, locutar. Otro recorrido con Rumba y otro recorrido con ORO.

"Hoy día me encuentro en una estabilidad, he logrado estar en La Reina por 4 años y deseo seguir aquí. Estudio una nueva carrera: Administación de Mercadeo. Aún espero el momento para casarme y tener hijos".

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