BELLEZA CON LÍMITES
Una visita a Sao de la 53
Por: Malorie Jane Nuñez Terán
Por: Malorie Jane Nuñez Terán
Una mirada penetrante, una sonrisa cautivadora y un
futuro inconcluso son las tres cualidades principales de Geraldine González
Anaya, la asesora de belleza que sólo necesita para trabajar su rostro
maquillado, sus uñas arregladas y su físico esotérico. Fue precisamente todo lo
que observé antes de que ella misma me lo confesara. Apenas la vi, supe que
trataba con la belleza. Pero, ¿Qué hay detrás de tanta belleza?, me pregunté, y
me contestó: mucho engaño y soledad.
¿Qué hace una mujer que con tan solo 14 años viajó 455.8
km. desde su pueblo natal San Marcos hasta una ciudad desconocida para ella y
en la que sólo encontró desamor e
infidelidad? Olvidarse del pasado y concentrarse en lo único bueno que
le dejó Barranquilla: su hijo. Su razón de vivir, de luchar y de sobrevivir.
En búsqueda de la felicidad
La fila de hombres que esperan por Geraldine cada vez
crece, pero ella siente que no se volverá a enamorar, y esto lo concluyó cuando
su pareja a los dos años de casados le fue infiel, abandonándola a ella y a su
hijo, dejando un profundo dolor que para ella es difícil de superar. Sin
embargo, está en búsqueda de la felicidad. A veces quiere darse otra
oportunidad, pero otras veces no. Y ahí es cuando inicia su choque emocional,
al que se le suma la soledad en una ciudad que ha cumplido muchos de sus
sueños, como estudiar belleza, pero en donde cada vez se siente más sola, pese
que toda su familia reside en San Marcos. Son esos momentos depresivos los que
le dan autoridad para decir que es mujer. Que sus 26 años de vida le otorgan un
diploma de valentía y coraje, dónde la belleza le ha dado la oportunidad de
trazar sus límites.
La felicidad para Geraldine tiene su nombre. Es su hijo:
Juan Andrés de 5 años, al que le ha tocado vivir lo mismo que ella, no crecer
con su padre, ni poder tenerlo al lado. Todo ha sido un reto primeramente para
ella, pero se ha mostrado ser capaz de enfrentarlo y como madre soltera intenta
darlo todo a diario para el bienestar de su hijo, el que cambió su estilo de
vida y le dio un giro total.
¿Qué significa tu hijo para ti?
Juan Andrés es mi vida, es todo lo que tengo aquí. Es mi
bendición. Cuando yo supe que estaba embarazada, me cambió la vida.
Cuando me hablas de cambios. ¿A qué te refieres, puedes darme ejemplos?
Para nadie es un secreto que tener un hijo es tener
también responsabilidad, amor y entrega. Hay muchas cosas que ya no puedo
hacer, por ejemplo, ir al gimnasio, me encanta ese sitio, pero ya no me queda
tiempo ni recurso. Todo es para el niño. Ya no tengo muchos espacios para mí,
eso y mucho más.
¿Qué le dirías a las mujeres que como tú son madres solteras, pero
abandonan a sus hijos?
Que no lo deberían hacer, me parece muy cobarde de su
parte, y esta vida no es para los cobardes. Aquí hay que guerrearla toda.
***
Escuchar a Geraldine, estremeció mi corazón, encontrar la
historia de esa mujer que ha sufrido, que ha llorado, que sabe que es estar abandonada,
derrotada, que sabe qué es quedarse sin nada, que ha sido burlada por causa de
su belleza física, por esos hombres que creen que una mujer es sexo, aventura y
nada más que eso. Por esos que a la final no valen nada, y que son igual de
cobardes como aquellas madres que en su soledad deciden abandonar a sus hijos.
Pero con todo esto, encontramos que Geraldine es una mujer que no solo es bella
en lo exterior sino en lo interior.
FIN


Comentarios
Publicar un comentario